Mi mascota: Chispa y Pícaro

Para empezar este relato y ser fiel a la verdad, en 2009 me fui a vivir a Perú, pero el estar lejos de la familia, el trabajo y todos los sucesos acontecidos me hicieron sentir bastante sola, e incluso podría llegar a decir, vacía por dentro, y en ese momento mi pareja y yo, después de meses y meses de hablarlo decidimos que era el momento de tener una mascota, a lo cual estuve mirando mucho tiempo, y al final me decidí por una perrita muy bonita, un cachorrito de Shih tzu al cual acabamos llamando “Chispita Mariposa´´, eso fue más o menos a los 6 meses de haber llegado a Perú, más concretamente a Lima.

 

Ese día, cuando al final nos la iban a traer a casa, su primer día, nos hacia muchísima ilusión, aún no nos creíamos que íbamos a tener de verdad a nuestra pequeña, ese día la mayor emoción llegó cuando vino el veterinario, con ella en un transportín muy pequeñito, y lo más sorprendente aún fue cuando al abrir el transportín sobre una alfombra roja que teníamos, la pequeña, una bolita de pelo de mes y medio, era igualita a los peluches, pero mucho más bonita y con unos ojitos que brillaban de inteligencia, lógicamente, me enamoré de ella a primera vista, el nombre vino porque ella fue la chispa de alegría que iluminó mi vida, la primera chispa por la cual empezó la gran llama del amor en familia, por fin tenía mi familia ahí conmigo, ese fue el momento en el cual considero que empecé a crecer de verdad como persona, al tener a un ser tan frágil, dulce, mimoso como puede ser un cachorro, con ese amor incondicional que te dan, esos primeros días caóticos y llenos de risas…disfruté cada momento con ella.

6 meses después me tocó empezar a trabajar ahí en Perú, como es normal, hay que ganarse el pan, ¿no? Y para que ella no se sintiese tan sola, por lo cual a mi pareja y a mí se nos ocurrió una brillante idea, ¿ya que nosotros somos pareja … porque no darla a nuestra pequeña chispita, un toque pícaro, un poco de diversión en pareja, alguien con quien compartir cosas que con nosotros no podía compartir? Y entonces nos llegó como caído del cielo, un cachorrito de Shih tzu también, precioso, adorable, y muy juguetón, aprendió a ganarse nuestro cariño y abrirse paso en la familia, por lo cual a este no nos quedó más remedio que llamarle tal y por lo que era, Pícaro. El cachorrito llego cuando Chispa ya tenía 7 meses, y el tan solo un mes y poco, pero pese a todo congeniaron, aunque ella al principio recelaba, le gruñía y ladraba, ella era la dominante, pero al poco tiempo empezó a dejar que Pícaro entrase en su círculo, ella actuaba más de manera protectora y maternal, pero al tiempo, a los pocos meses nuestra sorpresa aumentó, cuando vimos que ya no era una actitud maternal, si no que habían congeniado tantísimo que al final… ¡¡fueron pareja!!…el tiempo y sus travesuras nos trajeron luego 3 camadas, 10 cachorritos, y cientos de anécdotas

Os presento a mis peques:

Chipa, lady por excelencia

Y Pícaro, el mimoso y juguetón

 

Gracias a ellos he superado momentos de cambio y ahora los 3 vivimos momentos nuevos, inesperados y fantásticos.

 

Pronto os dejaré alguna anécdota de la cantidad de trastadas y momentos que llevamos vividas juntos hasta ahora.

¡¡Hasta la próxima!!

Leave your comment